Me acababa de separar, sola, con cuatro hijos. Mi marido para los demás, siempre fue lo mejor de mi vida. Nadie sabía lo que pasaba puertas adentro. Gritos, golpes y más golpes. Claro, él frente a la gente, era el hombre más atento, más dulce. ¡Cómo te ama, tu marido!, solía decir mamá. Si tan solo supiera...
Me llamo Carina, tengo 39 años. Soy profesora. Y básicamente estoy sola. Al principio creí que alguien llegaría, que alguien estaría para mí. Mamá no sabe todo lo que soporté los últimos años y hablar con ella, sería remover viejas heridas.
Me gusta el rock, desde siempre. Recuerdo mi adolescencia, llena de giras, salidas, alcohol. Amigos de toda la vida. Gente que es mi familia, por simple elección.
Sebastian, ¿qué decir de él? Fue mi novio a los 14 años, me arriesgaría a decir que mi primer amor. Vivimos mucho juntos, recorrí los peores lugares con él.
Claro, tuvo una infancia horrible, indeseable. Un padre golpeador, una madre negadora, una hermana violada, y él, tapando todo, con drogas. Muchas veces, dijo que yo lo saqué de ese agujero negro. Y en realidad, lo intenté. Él realmente fue mi mejor amigo, el que con solo mirarme sabía lo que pensaba, lo que sentía, lo que necesitaba.
-Agarra mi mano y no me soltes por nada del mundo- dijo.
-¿Qué hacemos acá, Sebas?- pregunté con miedo.
-Perdóname- pronunció y siguió caminando.
Ese es uno de los tantos recuerdos latentes. Sebastian comprando drogas, y cuidándome, sobre todas las cosas y estando en cualquier estado.
Nunca lo vi inconsciente, jamás se perdió, aunque varias veces tocó fondo.
Gran persona, gran hijo, gran amigo. Siempre fue así, protector, siempre me sentí segura a su lado.
Nunca fuimos nada concreto, pero siempre fuimos incondicionales. Jamás me soltó la mano, y jamás dejé de sostener la suya. Éramos uno, hasta en los peores momentos.
Su papá golpeó a su mamá, desde siempre, desde que él tiene memoria. Y a sus diez años, cruelmente, salvajemente, violó a su hermana. Su hermano mayor no lo aguantó y lo mató. Sólo tenía quince años. Estuvo preso hasta los 18. Esa fue su infancia. Mucha gente suele juzgarlo, 'el drogado del barrio', le decían. La gente es de hacer esas cosas, de hablar de los demás como si supieran todo de él y no es así.
Crecí en una familia así. Jamás me faltó nada. Sin embargo, nunca tuve lo indispensable. Hasta que él apareció, claro.
Cuando tenía 16, aún estábamos juntos. Y sinceramente, creí que sería eterno. Pero su infancia lo marcó, lo cambió, lo hizo ser lo que es y siempre será.
Recuerdo ese día como si fuese hoy. Estábamos tomando mates, en una plaza. Él con 18, yo 16. Lo llamó su mamá, dijo que era urgente. Fuimos a su casa, llamamos a la ambulancia y nunca lo vi con la mirada tan perdida como ese día.
Su hermano, el mayor, con 20 años. Estaba internado. Muerte cerebral, dijeron. Las drogas, esas que lo ayudaban a 'no sentir dolor', estaban acabando con él.
Sebastian jamás lloró. Jamás. Nunca. Al menos no, delante de los demás. Ese día, me hizo correr hasta una plaza, me hizo sentarme y se arropó a mi lado y lloró, lloró como nunca, lloró solo conmigo.
Y me dejó. Nunca volví a verlo.
Me cambié de colegio, a otro barrio, me puse de novia, me casé, tuve hijos, me separé y hoy, estoy sola.
Pasaron años, y siempre lo recordé. Y sé que él a mí.
Lo encontré en el verano, en un bar. Yo con cuatro hijos y él con dos. Hablamos, nos volvimos a ¿enamorar? y jugamos ese juego tan viral de volver a ser adolescentes. Creí que el tiempo no había pasado, o que al menos HOY era NUESTRO TIEMPO, para ser felices, para tener una historia, la que nos merecíamos.
Sin embargo, hoy, decido yo, decido dejarlo. Nunca va a cambiar. Las secuelas están, conviven con él. Si fuera solo yo, me arriesgaría, dejaría todo y me iría con él, para sostenerlo, para no dejarlo caer. Pero tengo hijos, y hoy los que me necesitan, también son ellos. Y a la hora de elegir, me doy cuenta que no hay elección. Una madre, siempre elije a sus hijos.
Él no va a dejar las drogas, ni por sus hijos, ni por mí, ni por nadie. Yo lo entiendo, lo hago. Eso sana de a poco su dolor, o eso cree él. Lo único que deseo es que algún día pueda sonreír de verdad, porque lo sienta, no para conformar a los demás.
Espero que algún día entienda que todo puede ser mejor y realmente espero que no termine mal.
Yo estoy para él, y él está para mí, aunque no estemos juntos. No es algo que se diga, es algo explicito, algo que no está escrito, pero que ambos sabemos. Tal vez no nacimos para estar juntos, pero sí nacimos para ser incondicionales.
Solo para aclarar dudas, no dejé el fandom, no me fuí. Y menos, dejé de seguir a Carina :)
Dedicado a
Giu @mividazampini amigaaaaaaa, te amo, siempre. Gracias por no soltarme.
Lucrecia @zampinitas4ever gracias por cada palabra, por estar siempre. Te adoro.
No hacen falta muchas palabras 'INCONDICIONAL' es suficiente.
domingo, 29 de marzo de 2015
lunes, 2 de marzo de 2015
Aventura.
-Carina, dale, te estás por casar, nena, necesitas una buena aventura a modo de despedida, copate Caru- dice insistente Anabel.
-No lo considero necesario, Ana, de verdad. Amo a Daniel, no necesito nada más, solo unos tragos entre amigas- dijo algo frustrada, por la insistencia de su amiga.
-Uh nena, no cambias más- se manifestó Ana.
-No me harás cambiar de opinión- dijo ya firme.
-Como quieras- dijo girando su cara ofendida.
-Se supone que sos mi amiga y que me apoyas, te necesito más que a nadie en este momento, por favor no te enojes, pero realmente no quiero discutir, al menos no con vos, no me hagas enojarme por esta pavada, ni tampoco te enojes vos, porque después las dos andamos mal- dijo Carina, mirandola.
-Tenes razón, perdón- la abrazó- quedaremos en algún bar, tomando algunos tragos y recordando momentos graciosos, si?
-Sí- concluyó.
Al llegar la noche, afuera de la casa de Carina, aguardaba la camioneta azul de su madre, Liliana, junto con el auto de Anabel. Ambas, diosas, producidas, esperando por la protagonista de esa noche.
Carina, con un top rojo y una pollera de gasa negra larga. Anabel con una mini negra y una remerita suelta y Liliana de pantalón ajustado, dieron rienda suelta a la gran noche. En la puerta del "bar", se encontraron con algunas conocidas de Carina y amigas, y juntas, ingresaron.
A simple vista, el bar era solo un bar. Sillas, por todo el salón, la barra de tragos al fondo, baños a la derecha, un mini escenario al frente, y una escalera en el medio, entre columnas. Todo ambientado, cuan un 14 de febrero, como si Carina, festejara que se iba a casar, junto a su novio. Raro? Sí. Aunque claro, ella no sabía qué le depararía la noche. Solo sabía, que iba a disfrutarla al máximo.
Todo comenzó con música tranqui, las chicas no paraban de tomar y de hablar de todo un poco, como en típica reunión de amigas...
-A mover el culo- gritó con cierto éxtasis Anabel.
Todas rieron... Y ahí comenzó.
Las luces se apagaron y la atención se centró en medio del escenario. Un negro, NEGRO, musculoso, con gran sonrisa, se acercó. Llevaba tan solo un boxer, en el cual tenía bordada la cara de Carina. Él comenzó a bailar, sensual, lindo... rico. Todas reían, lo alababan, le tiraban pétalos de rosas que habían en las mesas.
En un momento, los meseros se encargaron de dejar aceite para cada una. Todas tocaban, todas le tiraban aceite por esos grandes músculos, todas reían... todas menos Carina. Ella no terminaba ¿de caer? JAJAJAJAJJAJAJ, cuán imbécil, observaba todo desde su mesa. Aunque tenía que admitir que algo sintió cuando lo vio, algo como, ¿vieron cuando te excitas? exactamente así, ella estaba excitada, EL NEGRO LA EXCITABA y de qué manera!!!
Sin pensarlo dos veces, conducida por el alcohol, en parte, supongo; se acercó hasta él. Éste sonrió y sin ningún tipo de preámbulo, la besó. No fue un beso común, fue de esos en los que sentís que no podés respirar, con el que se demuestran ¿amor? JAJAJAJJAJA, Si se acababan de conocer, se demostraban pura y exclusivamente pasión, había un fuego que recorrían ambos cuerpos, ese fuego que muy pocas personas conocen... pero que es tan ¿caluroso? ja.
-Señoritas, lamento decir que se terminó el show- dijo el hombre, cortando el beso- realmente fue un placer conocerlas, pero hay que despedir a esta flamante soltera- la miró y le sonrió- así que las invito a retirarse- dijo abriendo las puertas- adiós- concluyó, luego de despedir a las últimas mujeres.
-¿Así que vos sos el encargado de mi despedida?- preguntó Carina, algo ¿caliente?
-Ponele- sonrió- hoy sos toda mía- dijo lamiendo el lóbulo de su oreja.
-Eso suena bien- dijo dejándose llevar.
Él la subió arriba de una de las mesas, abrió sus piernas y colocó su cuerpo allí. Comenzó con besos suaves y hasta tiernos, podría decirse, luego el ambiente fue subiendo de temperatura.
Él acarició sus pechos y los apretó, un poco fuerte, pero a ella pareció gustarle eso. La empujó hacia abajo para que estuviera acostada sobre la mesa, y luego la tiró de las piernas para que su trasero estuviera colgando en el borde. Ella intentó sostenerse de algo, porque creía caer, pero él agarro su mano y metió su dedo medio en su boca de una forma sin igual. Succionó fuerte y rápido, dentro y fuera. Luego frenó, agarró las piernas de Carina, y las colocó en sus hombros, él realmente sabía lo que hacía; lo que ocasionó que sus muslos chocaran con su miembro, lo cual despertó una sonrisa en ambos.
Carina, no notó en qué momento, la lengua de aquel hombre, succionaba sus labios vaginales; pero ésto la excitó aún más, lo quería adentro y lo quería ya. Dejó de lado a la Carina inocente y comenzó a moverse rápido, se arqueó, y comenzó a gritar. De un solo tirón, él logró que su falda formara parte del suelo, y comenzó a subir por su cuerpo, con suaves besos, hasta llegar a su top, el cual también sacó. Pellizcó sus pechos, con desenfreno y desesperación, éstos se encontraban duros como una piedra, claro que por él. Todo su cuerpo, lo deseaba, inclusive su cabeza.
Ella tomó el control, giró su cuerpo, quedando él abajo, y luego de admirar el cuerpo musculoso y robusto, sacó su miembro. Empezó a tocarlo, y él acabó en su mano.
No puedo explicar, en qué momento, él se introdujo en ella. Aunque el grito "más fuerte, más fuerte", de ella, supongo que hace referencia a ese momento.
Llegaron al climax total, tres veces, quedaron totalmente exhaustos.
Carina nunca había estado con otro hombre, que no fuera Daniel. Nunca, había disfrutado tanto. Esta noche, sin dudas quedaría en su memoria, para siempre.
-Gracias, fue una noche magnífica- dijo Carina, agarrando su cartera.
-Digo lo mismo- dijo besándola- te deseo un buen casamiento y una buena vida- dijo sonriendo.
-Ojalá sigas dedicándote a ésto durante mucho tiempo, lo haces bien- rió, le guiñó un ojo y se marchó.
Pedido de Camila @owszmpn lo más seguro es que no te guste, pero un poquito tarde, cumplí. Aunque te enojes todo el tiempo y te odie tanto como te quiero, sos lo más, y me encanta que seamos amigas.
Para Pauli @zampinipaulaok, feliz cumple diosaaaaaaaa, te quiero tanto, tanto, tanto!
Dedicado a Cami Arostegui y Luciana Mesiti (:
-No lo considero necesario, Ana, de verdad. Amo a Daniel, no necesito nada más, solo unos tragos entre amigas- dijo algo frustrada, por la insistencia de su amiga.
-Uh nena, no cambias más- se manifestó Ana.
-No me harás cambiar de opinión- dijo ya firme.
-Como quieras- dijo girando su cara ofendida.
-Se supone que sos mi amiga y que me apoyas, te necesito más que a nadie en este momento, por favor no te enojes, pero realmente no quiero discutir, al menos no con vos, no me hagas enojarme por esta pavada, ni tampoco te enojes vos, porque después las dos andamos mal- dijo Carina, mirandola.
-Tenes razón, perdón- la abrazó- quedaremos en algún bar, tomando algunos tragos y recordando momentos graciosos, si?
-Sí- concluyó.
Al llegar la noche, afuera de la casa de Carina, aguardaba la camioneta azul de su madre, Liliana, junto con el auto de Anabel. Ambas, diosas, producidas, esperando por la protagonista de esa noche.
Carina, con un top rojo y una pollera de gasa negra larga. Anabel con una mini negra y una remerita suelta y Liliana de pantalón ajustado, dieron rienda suelta a la gran noche. En la puerta del "bar", se encontraron con algunas conocidas de Carina y amigas, y juntas, ingresaron.
A simple vista, el bar era solo un bar. Sillas, por todo el salón, la barra de tragos al fondo, baños a la derecha, un mini escenario al frente, y una escalera en el medio, entre columnas. Todo ambientado, cuan un 14 de febrero, como si Carina, festejara que se iba a casar, junto a su novio. Raro? Sí. Aunque claro, ella no sabía qué le depararía la noche. Solo sabía, que iba a disfrutarla al máximo.
Todo comenzó con música tranqui, las chicas no paraban de tomar y de hablar de todo un poco, como en típica reunión de amigas...
-A mover el culo- gritó con cierto éxtasis Anabel.
Todas rieron... Y ahí comenzó.
Las luces se apagaron y la atención se centró en medio del escenario. Un negro, NEGRO, musculoso, con gran sonrisa, se acercó. Llevaba tan solo un boxer, en el cual tenía bordada la cara de Carina. Él comenzó a bailar, sensual, lindo... rico. Todas reían, lo alababan, le tiraban pétalos de rosas que habían en las mesas.
En un momento, los meseros se encargaron de dejar aceite para cada una. Todas tocaban, todas le tiraban aceite por esos grandes músculos, todas reían... todas menos Carina. Ella no terminaba ¿de caer? JAJAJAJAJJAJAJ, cuán imbécil, observaba todo desde su mesa. Aunque tenía que admitir que algo sintió cuando lo vio, algo como, ¿vieron cuando te excitas? exactamente así, ella estaba excitada, EL NEGRO LA EXCITABA y de qué manera!!!
Sin pensarlo dos veces, conducida por el alcohol, en parte, supongo; se acercó hasta él. Éste sonrió y sin ningún tipo de preámbulo, la besó. No fue un beso común, fue de esos en los que sentís que no podés respirar, con el que se demuestran ¿amor? JAJAJAJJAJA, Si se acababan de conocer, se demostraban pura y exclusivamente pasión, había un fuego que recorrían ambos cuerpos, ese fuego que muy pocas personas conocen... pero que es tan ¿caluroso? ja.
-Señoritas, lamento decir que se terminó el show- dijo el hombre, cortando el beso- realmente fue un placer conocerlas, pero hay que despedir a esta flamante soltera- la miró y le sonrió- así que las invito a retirarse- dijo abriendo las puertas- adiós- concluyó, luego de despedir a las últimas mujeres.
-¿Así que vos sos el encargado de mi despedida?- preguntó Carina, algo ¿caliente?
-Ponele- sonrió- hoy sos toda mía- dijo lamiendo el lóbulo de su oreja.
-Eso suena bien- dijo dejándose llevar.
Él la subió arriba de una de las mesas, abrió sus piernas y colocó su cuerpo allí. Comenzó con besos suaves y hasta tiernos, podría decirse, luego el ambiente fue subiendo de temperatura.
Él acarició sus pechos y los apretó, un poco fuerte, pero a ella pareció gustarle eso. La empujó hacia abajo para que estuviera acostada sobre la mesa, y luego la tiró de las piernas para que su trasero estuviera colgando en el borde. Ella intentó sostenerse de algo, porque creía caer, pero él agarro su mano y metió su dedo medio en su boca de una forma sin igual. Succionó fuerte y rápido, dentro y fuera. Luego frenó, agarró las piernas de Carina, y las colocó en sus hombros, él realmente sabía lo que hacía; lo que ocasionó que sus muslos chocaran con su miembro, lo cual despertó una sonrisa en ambos.
Carina, no notó en qué momento, la lengua de aquel hombre, succionaba sus labios vaginales; pero ésto la excitó aún más, lo quería adentro y lo quería ya. Dejó de lado a la Carina inocente y comenzó a moverse rápido, se arqueó, y comenzó a gritar. De un solo tirón, él logró que su falda formara parte del suelo, y comenzó a subir por su cuerpo, con suaves besos, hasta llegar a su top, el cual también sacó. Pellizcó sus pechos, con desenfreno y desesperación, éstos se encontraban duros como una piedra, claro que por él. Todo su cuerpo, lo deseaba, inclusive su cabeza.
Ella tomó el control, giró su cuerpo, quedando él abajo, y luego de admirar el cuerpo musculoso y robusto, sacó su miembro. Empezó a tocarlo, y él acabó en su mano.
No puedo explicar, en qué momento, él se introdujo en ella. Aunque el grito "más fuerte, más fuerte", de ella, supongo que hace referencia a ese momento.
Llegaron al climax total, tres veces, quedaron totalmente exhaustos.
Carina nunca había estado con otro hombre, que no fuera Daniel. Nunca, había disfrutado tanto. Esta noche, sin dudas quedaría en su memoria, para siempre.
-Gracias, fue una noche magnífica- dijo Carina, agarrando su cartera.
-Digo lo mismo- dijo besándola- te deseo un buen casamiento y una buena vida- dijo sonriendo.
-Ojalá sigas dedicándote a ésto durante mucho tiempo, lo haces bien- rió, le guiñó un ojo y se marchó.
Pedido de Camila @owszmpn lo más seguro es que no te guste, pero un poquito tarde, cumplí. Aunque te enojes todo el tiempo y te odie tanto como te quiero, sos lo más, y me encanta que seamos amigas.
Para Pauli @zampinipaulaok, feliz cumple diosaaaaaaaa, te quiero tanto, tanto, tanto!
Dedicado a Cami Arostegui y Luciana Mesiti (:
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