*Narra Manuel*
Siempre viviendo dos vidas, fingiendo ante mamá, ser alguien que no soy, tapando mi verdadera identidad para que ella no sufriera. Ser hijo de Pablo, para sus ojos y ser hijo de Sebastián, por otro.
Cuando tenía unos 3 años, vivía con Sebas y mamá, según lo que demuestran las fotos, éramos felices. Pero, un accidente, cambió todo. Mamá perdió la memoria, pero no como se pierde habitualmente, sino, que recordaba todo, a todos, excepto todo lo vivido con él, se situó en una etapa de su vida, donde aún no lo había conocido. Tengo quince, hace ocho años, que mamá vive con Pablo y conmigo.
Sebas nunca quiso decirle nada, los médicos temían por su salud y él respeto más que nadie eso. Él nunca rehizo su vida, decía que le era imposible ‘serle infiel’. Lo amo tanto, creo que ningún tipo sería capaz de aguantarse algo así.
Últimamente en casa hay muchas peleas, mamá es muy celosa y Pablo ya no se la banca. Él ya no la ama, por algo yo no soy su hijo.
Sebastián dice que aún no es el momento, que puede tener una crisis, pero entonces ¿Cuándo es el momento?.
Hay veces, que llegué a odiarla, me quitó la posibilidad de tener una vida normal, de ver todos los días a mi papá, de tener una familia feliz.
Todos se preocupan por ella.
No estoy seguro de que sea una buena madre.
*Narra Sebastián*
Manu, ya no aguanta más, y no lo culpo, desde chico se tuvo que acoplar a esta situación que para nadie es fácil. Las veces que la veo, tengo que fingir no amarla, tengo que guardar mis sentimientos y decirle que vengo a ver a Manu.
Para ella, soy fiel amigo de Pablo, su marido y/o amor de su vida.
Nunca pude volver a enamorarme.
Nunca pude volver a empezar.
Nunca pude armarme de valor y decirle la verdad.
Manu, hace unos días me ha dicho que quiere vivir conmigo que ya no aguanta la situación, que lo supera. No sé que hacer.
Tal vez, nunca fue bueno, subestimarla.
_
-Pablo, explicame a dónde vas-, le dijo Carina enojada.
-No, Carina, basta, déjame vivir mi vida en paz-, dijo él.
-¿En paz?, soy tu mujer- le aclaró.
-Me voy-, dijo decidido.
-Vos de acá no te vas, decime, tene los huevos suficientes y decime que te queres separar.
-Quiero ser feliz, Carina-, dijo largando todo de una buena vez.
(Suena el timbre)
-¿Quién es?-, dijo de mala manera Carina.
-Sebas, cari-, dijo.
(Abriendo) -No es un buen momento.
-Yo me estaba yendo-, dijo Pablo, intentando zafar.
-No, vos te quedas y me explicas- le aclaró, autoritaria.
-Ey, ¿qué pasa acá?-, preguntó Sebas.
-Es que ya no aguanto, Sebas. Ya no puedo-, dijo Pablo con lágrimas en sus ojos.
-Vos y yo tenemos un pacto, no me hagas ésto-, dijo interviniendo.
-¿De qué trato hablan?- preguntó confundida.
-Sebas te explica-, dijo y se marchó.
_
*Narra Sebastián*
Los dos, sentados en el sillón, en medio de la sala, ella confundida y aturdida. Yo, raro e incómodo. Tal vez había llegado el momento.
(Entra Manu)
-¿Ya se fue Pablo?-, dijo.
-¿Tan dificil es decirle papá?-, le dijo a modo de reclamo Carina.
-Sí, ya se fue-, le confirmé.
-Me voy con vos, ya lo decidí, sacame de acá-, me suplicó mi hijo.
-¿Cómo que te vas? Vos estás loco-, le dijo su madre.
-¿Loco? Ojala algún día te pongas en mi lugar y logres entenderme-, le dijo enojado.
-Manu ya lo hablamos, yo te prometo que todo va a estar bien, ¿sí?-, le dije algo emocionado.
(Me abrazó) -Prométeme que todo va a volver a ser como antes, por favor, te necesito acá-, me dijo llorando, cosa que me partió el corazón.
-No puedo, pero te juro que me voy a hacer cargo de esta situación en la que te metí, vamos a estar juntos, te lo prometo, mi amor; te juro que estarás bien, yo te voy a proteger- le dije, tratando de protegerlo dentro de mis brazos.
-No entiendo nada. ¿Vos te querés ir con Sebastián? ¿Dejarme sola?- le preguntó y luego dirigió su mirada hacia mí- Vos no sos más que un amigo de la familia, no te desubiques, tanto Pablo como yo, podemos proteger a nuestro hijo-, me dijo bastante enojada.
-YO NO SOY HIJO DE PABLO- le gritó ya cansado-, no lo soy- concluyó.
-¿De qué hablas?-, preguntó confundida.
-Mmmmmmm, papá, mi peech…-dijo desmayándose.
-¿Me explicas ya ésto?-, me dijo Carina.
-Ahora no, cuando Manu esté bien-, le aclaré.
-Manu, las pelotas, explícame-, me dijo.
Hice oídos sordos, alcé a mi hijo, lo subí a mi camioneta y me fuí, dirigiéndome al hospital, dejándola sola.
¿En qué momento había cambiado tanto? Es decir, luego del accidente ya no era la misma, pero su esencia seguía intacta, ¿en qué momento Manu pasó a un segundo plano? ¿Desde cuando Pablo estaba antes que su hijo? ¿Mi Carina seguía existiendo? Lo dudo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario