sábado, 2 de agosto de 2014

Capítulo Tres.

Jean color azul, zapatos negros, blusa blanca, blazer salmón, pelo planchado, maquillaje sencillo. 

Después de media hora, aquí estaba, frente al puerto, parada junto a la puerta roja de este restaurant, esperando a Mateo.
-Hola, señorita que habla dormida-, dijo alguien detrás de mí.
-Hola señor, que incomoda a señoritas desconocidas-, dije girando.
-Ya sé tu nombre y a qué viniste a la gran ciudad, así que supongo que ya no sos una desconocida-, dijo riendo.
-Supongo que ya no lo soy entonces-, dije riendo a su apar.
-¿Entramos?- dijo luego de algunos segundos en silencio.
-Entremos- dije moviendo mi cabeza de un lado a otro.
_

-¿Qué pedirás?- me dijo, cortando la conversación.
-Un café, con medialunas, tengo mucho hambre. ¿Tú?- pregunté.
-Un frappé, me llena más- dijo.
-¡Qué infantil!- solté de pronto.
-Ay, sorry, olvidé que estoy con una adulta- dijo divertido.
-Bueno, convengamos que estamos bastantes grandes ya-, dije seria.
-Te diré algo- se acercó- si pierdes la locura, desperdicias la vida. Soy feliz siendo así de inmaduro y no pienso cambiar- me dijo sincero.
-Entonces no te lo discutiré-, concluí.
-No te habrás enojado ¿no?-, dijo fijando su mirada en mí.
-Claro que no- dije golpeando su hombro- Nada más que no comparto tu locura.
-Okey- dijo sonriendo.
Luego de unas horas, terminó nuestra salida. Risas, chistes, caminatas, sonrisas, y diversión, fueron algunos de los elementos que destacó de hoy.
Mateo, es una persona muy alegre, muy amable. Es de esas personas puras, lindas.
Sin embargo, algo en mi interior, me frenaba. No podía mirarlo con otros ojos, sólo lo veía como un gran amigo. En cambio Marcos, por él si suspiraba. Lo vi solo una vez y me flechó.
Dedicado nuevamente a Pau Navarro, felices 15 <3

No hay comentarios:

Publicar un comentario