Terminé de grabar Dulce Amor, hace unos cuatro años, y me mudé a México.
Sentía que ya no podía estar cerca de Sebastián, pero recuerdo nuestro amor, todos los días, éramos tan felices juntos, él se había separado de Ivana, yo de Alejandro; nuestras familias habían aceptado nuestra relación, estando con él, me sentía, amada, segura, plena, completa.
Pero no todo es color de rosa, ambos éramos muy celosos, “los celos nos van a terminar separando”, me repetía él y yo nunca lo escuchaba. Un día grabando “Marcoria”, hubo un accidente, se derrumbó el techo de un estudio y Sebastián salió herido. Quedó internado varias semanas, iba a verlo todos los días, hasta que una tarde llegué, entré a su cuarto y me lo encontré charlando muy placenteramente con una enfermera, ésta lo tocaba y aprovechaba y él no decía nada. Me morí de celos, pero no dije nada, simplemente me fuí. Él nunca supo que yo lo había visto. Dejé de ir, no tenía ganas de presenciar otra escenita similar.
Una semana después le dieron el alta, y a la semana, volvió a grabar. Comencé a evitarlo y él me buscaba todo el tiempo, esperando una explicación, pero aún estaba celosa y molesta. Un día estaba muy tranquila en mi camarín, repasando unos guiones, él entró, me miró y con seriedad, me dijo:
-Me podés explicar qué te pasa?
-Nada.( Le contesté).
-Entonces, si no te pasa nada, por qué carajos ya no me hablas, me esquivas. No sé qué mierda pasó. Qué cambió?
-Enserio no sabes?
-No, y te agradecería mucho que me lo digas.
Suspiré y con rabia, le respondí: -Te fuí a ver al hospital, pensando que la estabas pasando mal y qué me encuentro? Al señor muy cerca de una enfermera.
-Vos me estás cargando? Por eso te enojaste?, (preguntó sorprendido).
-Te parece poco? Dije enojada. Me estabas cagando con una enfermera Sebastián.
-Cómo se te puede ocurrir eso? No entiendo. Sabes que soy confianzudo, soy así, así me conociste, no me quieras cambiar. Y ni siquiera me acuerdo que le dije a esa chica de la que hablas. No se puede hablar así con vos.
-Aceptá que me cagaste con la enfermera y después hablamos.
-Vos estás loca? Cómo podes decir esta barbaridad?
-Ahora me tratas de loca? Lo que me faltaba.
-Estás imposible Carina. Después hablamos. (Dicho eso, se fue)
Recuerdo haberme quedado con tanta bronca, tanta impotencia, me trató de loca, con qué tupé?. Salí de mi camarín y me fuí a grabar todo el santo día, sólo paré a la media tarde, a merendar algo. Cuando llegué al bar, recibí un mensaje de Alejandro, miré hacia adelante y ahí estaba él, sonriendo como siempre, así que sin pensarlo, me levanté y me dirigí en dirección a él. Me dijo que me extrañaba y que aún me amaba, que sabía que yo estaba feliz con Sebastián, pero que necesitaba decírmelo. Y de sopetón, me besó. Yo, seguí ese beso y enredé mis brazos en su cuello, creo que fue mi manera de descargarme.
Terminado el beso, me dedicó un tierno ‘te amo’, yo ante semejante frase, sólo lo abracé. Sabía que lo que había hecho estaba mal, pero igual ya estaba hecho.
Cuando por fin me separé de él, miré para atrás y me encontré a Sebastián, luego giré y en el bar estaba todo el elenco, inclusive Quique. Vi que Sol, salió del bar, pasando por mi derecha, se acercó a Sebas y le dijo “Vamos, esto no te hace bien”, él con lágrimas en sus ojos, me miró, abrazó a su hermana por la cintura y se marchó. Sentí un dolor inmenso en el pecho. Llevé a Ale, a un costado, y le expliqué que no volveríamos, él lo tomó bien y se fue. Tomé fuerzas, respiré hondo y me dirigí al bar nuevamente, justo iba saliendo Quique, “Quique yo…”, intenté hablar, “No, Cari no me expliques nada, es tu vida, vos sabrás lo que haces con ella”, me interrumpió, contestandome serio y frío.
Vi que todos en el bar, me miraban mal, hice de cuenta que no había visto nada y me dirigí a la mesa de las chicas, cuando me senté, ellas se levantaron y sin decir nada, se fueron. Merendé y para mi mala suerte me tocaba grabar “Marcoria”, por lo que tendría que ver a Sebastián. Cuando llegué al estudio, me dijeron que Sebas había decidido tomarse la tarde libre, así que me mandaron a mi casa.
Grabamos los próximos tres meses sin dirigirnos la palabra. Casi no me miraba a los ojos.
Nuestra distancia, me mataba.
Cuando terminaron las grabaciones, hubo una fiesta de despedida, fuí con la esperanza de arreglar las cosas con Sebas. Pero pasó lo que había prolongado tanto. Hablamos. Le expliqué todo y me dijo “-Te perdono, ya está. Pero vos me lastimaste muchísimo, lo nuestro forma parte del pasado, ya pasó. Te quiero mucho, Cari, amigos?”. Sólo sonreí y me fuí.
Hablé con Manu, le dije lo que me pasaba. Y ambos decidimos venirnos a vivir aquí, a Sonora, México.
Al principio nos costó, pero nos hemos acostumbrado. Él ya tiene 19 añitos, es todo un hombre. Y yo, sigo sola, extrañando a Sebas, llorándolo a mares y culpándome todos los días.
No hay comentarios:
Publicar un comentario