Volvía a empezar una vez más, como siempre. Con la diferencia, que mis padres ya no estarían aquí, para apoyarme. Fue tan duro, dejarlos ir. Me costó demasiado tiempo, años para ser precisa.
Nueva ciudad, casa nueva, sin amigos, nuevo trabajo, nuevos compañeros, en fin… Nueva vida.
Jesus María, mi bello pueblo, quedaba atrás. Acá estaba yo, pisando los suelos de Buenos Aires, tratando de reconstruir mi vida, de armar este rompecabeza que hoy vivo.
Mi novio? Qué decir de él? Me dejó cuando más lo necesité.
Mi mejor amiga? Se fue con él.
Mis abuelos? Me dieron la espalda.
Definitivamente era hora, de ocuparme de mí, y aquí estaba, aquí estoy.
-Victoria, es hora de volver a empezar (digo en voz alta, tratando de creerlo)
_
El micro estaba bajando de la autopista, cuando escucho las piedras, que golpeaban los vidrios de las ventanillas, parecía claramente un acto terrorífico.
-Allá, por mi pueblo, ésto no pasaba-, pensé.
Mi compañero de micro, me miró riéndose, -Tal vez pensé en voz alta- musité. Sólo sonrió.
-Mi hermano también es de Jesús María, lo fui a buscar- me dijo de pronto.
-¿Cómo sabes que soy de Jesús María?- pregunté sorprendida.
-Tal vez hablas dormida- dijo entre risas.
-Oh, dios, ¿hablas en serio? -dije ruborizada.
-¿De qué otro modo lo sabría? -dijo.
-¡Qué vergüenza! Oh, perdóname-, le dije incómoda.
-No te preocupes, la música me ayudó a sobrellevar el viaje- dijo con una sonrisa muy bella.
-En verdad, lo siento- le dije.
-Ya pasó. Como te contaba, mi hermano es de ese pueblo, vino a estudiar aquí, a empezar de cero en realidad.
-¿Mal de amores, tal vez? -Pregunté intrigada.
-Tal vez-, dijo sonriendo.
¡Qué bella sonrisa tiene!, pensé.
-¿Cuántos años tienes?- dijo cambiando de tema.
-Veinte cuatros, tu?
-Treinta- dijo decepcionado.
-¿Y por qué el bajón? -Dije sonriendo.
-Eres muy chica para mí-, dijo haciendo pucherito.
-¿Quién lo dijo? Eso lo debo decidir yo, ¿No crees? - dije, acaso ¿seduciéndolo?
-Tal vez. Pero debes saber, ante todo, que soy muy sensible, si me lastimas, no te lo perdonaré jamás -dijo sonriendo.
-Entonces ya tenemos algo en común- dije guiñando mi ojo derecho.
-El viernes a las 13hs en el restaurant de puerta roja, frente al puerto- dijo volviendo a sonreír.
-Ok- dije devolviendo su sonrisa.
Miré hacia la ventanilla, sonriendo, agradeciéndole a la vida, esta oportunidad. Tal vez, él me ayudaría a volver a empezar. Es muy simpático.
_
El micro frenó, el café acabó, las risas se esfumaron, los pasajeros se levantaron.
-Es hora de irnos- le dije.
-Ya lo sé- me respondió.
-Entonces, ¿Qué esperas? Vamos- dije sonriendo.
-Eso, quería ver tu sonrisa antes de irme-, me dice.
-¡Qué dulce!, gracias- le digo.
-Hermano, vamos, muéstrame esta gran ciudad- dijo alguien detrás de mí.
-Marcos, no seas inoportuno, estoy hablando con esta bella señorita-, le respondió.
-Soy Victoria-, dije luego de girar.
-Soy Marcos- dijo sonriendo.
-Comprendo por qué son hermanos-, pensé.
-Ya debo irme, hasta el viernes, Vicky-, dijo luego de besar mi mejilla.
-Hasta el viernes-, dije viéndolos bajar del micro.
_
Me estaba yendo, cuando escucho a alguien gritar mi nombre.
-Soy Mateo- dijo sonriendo mi compañero de micro.
-Me alegra saberlo-, le digo sonriendo.
-También me alegra-, dice mirándome fijo a los ojos.
-Ya, debo irme-, le digo.
-Ok, yo te miro- dice sonriendo por enésima vez.
-¿No te espera tu hermano?- le digo riendo.
-Tal vez- dice divertido.
-Ve, no te preocupes.
-No, primero las damas- concluye.
Dedicado a Pau Navarro, amiga a la que adoro.
Nueva ciudad, casa nueva, sin amigos, nuevo trabajo, nuevos compañeros, en fin… Nueva vida.
Jesus María, mi bello pueblo, quedaba atrás. Acá estaba yo, pisando los suelos de Buenos Aires, tratando de reconstruir mi vida, de armar este rompecabeza que hoy vivo.
Mi novio? Qué decir de él? Me dejó cuando más lo necesité.
Mi mejor amiga? Se fue con él.
Mis abuelos? Me dieron la espalda.
Definitivamente era hora, de ocuparme de mí, y aquí estaba, aquí estoy.
Jesus María, mi bello pueblo, quedaba atrás. Acá estaba yo, pisando los suelos de Buenos Aires, tratando de reconstruir mi vida, de armar este rompecabeza que hoy vivo.
Mi novio? Qué decir de él? Me dejó cuando más lo necesité.
Mi mejor amiga? Se fue con él.
Mis abuelos? Me dieron la espalda.
Definitivamente era hora, de ocuparme de mí, y aquí estaba, aquí estoy.
-Victoria, es hora de volver a empezar (digo en voz alta, tratando de creerlo)
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El micro estaba bajando de la autopista, cuando escucho las piedras, que golpeaban los vidrios de las ventanillas, parecía claramente un acto terrorífico.
-Allá, por mi pueblo, ésto no pasaba-, pensé.
Mi compañero de micro, me miró riéndose, -Tal vez pensé en voz alta- musité. Sólo sonrió.
-Mi hermano también es de Jesús María, lo fui a buscar- me dijo de pronto.
-¿Cómo sabes que soy de Jesús María?- pregunté sorprendida.
-Tal vez hablas dormida- dijo entre risas.
-Oh, dios, ¿hablas en serio? -dije ruborizada.
-¿De qué otro modo lo sabría? -dijo.
-¡Qué vergüenza! Oh, perdóname-, le dije incómoda.
-No te preocupes, la música me ayudó a sobrellevar el viaje- dijo con una sonrisa muy bella.
-En verdad, lo siento- le dije.
-Ya pasó. Como te contaba, mi hermano es de ese pueblo, vino a estudiar aquí, a empezar de cero en realidad.
-¿Mal de amores, tal vez? -Pregunté intrigada.
-Tal vez-, dijo sonriendo.
¡Qué bella sonrisa tiene!, pensé.
-¿Cuántos años tienes?- dijo cambiando de tema.
-Veinte cuatros, tu?
-Treinta- dijo decepcionado.
-¿Y por qué el bajón? -Dije sonriendo.
-Eres muy chica para mí-, dijo haciendo pucherito.
-¿Quién lo dijo? Eso lo debo decidir yo, ¿No crees? - dije, acaso ¿seduciéndolo?
-Tal vez. Pero debes saber, ante todo, que soy muy sensible, si me lastimas, no te lo perdonaré jamás -dijo sonriendo.
-Entonces ya tenemos algo en común- dije guiñando mi ojo derecho.
-El viernes a las 13hs en el restaurant de puerta roja, frente al puerto- dijo volviendo a sonreír.
-Ok- dije devolviendo su sonrisa.
Miré hacia la ventanilla, sonriendo, agradeciéndole a la vida, esta oportunidad. Tal vez, él me ayudaría a volver a empezar. Es muy simpático.
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El micro frenó, el café acabó, las risas se esfumaron, los pasajeros se levantaron.
-Es hora de irnos- le dije.
-Ya lo sé- me respondió.
-Entonces, ¿Qué esperas? Vamos- dije sonriendo.
-Eso, quería ver tu sonrisa antes de irme-, me dice.
-¡Qué dulce!, gracias- le digo.
-Hermano, vamos, muéstrame esta gran ciudad- dijo alguien detrás de mí.
-Marcos, no seas inoportuno, estoy hablando con esta bella señorita-, le respondió.
-Soy Victoria-, dije luego de girar.
-Soy Marcos- dijo sonriendo.
-Comprendo por qué son hermanos-, pensé.
-Ya debo irme, hasta el viernes, Vicky-, dijo luego de besar mi mejilla.
-Hasta el viernes-, dije viéndolos bajar del micro.
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Me estaba yendo, cuando escucho a alguien gritar mi nombre.
-Soy Mateo- dijo sonriendo mi compañero de micro.
-Me alegra saberlo-, le digo sonriendo.
-También me alegra-, dice mirándome fijo a los ojos.
-Ya, debo irme-, le digo.
-Ok, yo te miro- dice sonriendo por enésima vez.
-¿No te espera tu hermano?- le digo riendo.
-Tal vez- dice divertido.
-Ve, no te preocupes.
-No, primero las damas- concluye.
Dedicado a Pau Navarro, amiga a la que adoro.
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