En el camino al hospital, no podía hacer otra cosa que llorar, mi hijo no lograba reaccionar, tenía todas las emociones a flor de piel, ciento de llamadas de Carina y para colmo, muchísimo tráfico.
_
_
Veinte minutos, luego.
Me encontraba en la sala de espera del hospital, esperando que alguien viniera a informarme el estado de mi hijo. Y mientras tanto, pensando todo lo vivido hasta ahora.
¿Me equivoqué al mentirle a Carina?
_
*Relata Carina*
Me sentía confundida, muy.
¿Qué me tenía que contar Sebastián? ¿De qué pacto hablaban? ¿Por qué Manuel decía no ser hijo de Pablo? ¿Por qué Sebastián parecía ser más cercano a mí? No lo sé.
Mi relación con Manuel, hace bastante no es buena. Siempre pensé que era porque él es adolescente, es demasiado rebelde. Cada vez que nos peleamos, él llama a Sebastián y se refugia en él. Nunca entendí muy bien, el lazo que los une.
No sé que pensar, me duele la cabeza. Tal vez, sea bueno llamar a mi mamá, ella quizás, este enterada de algo.
_
-Hija, te escuché preocupada, ¿qué pasó?- me dijo mi mamá.
-Necesito que me ayudes-, dije sin dar vueltas.
-Sí, decime- me dijo.
-Vení, sentemosnos- le dije.
…
-Acá estamos, amor. Decime- me dijo.
-Sebastián me pasa.
Su rostro se tornó pálido. La dejé sin palabras. Su cara, claramente me confirmó que algo me escondían.
-¿Qué pasa con él?-, me dijo luego de algunos minutos.
-Decime la verdad, ¿quién es Sebastián?- le dije suplicante.
-Cari yo, no puedo, no me corresponde-, me dijo, agachando su cabeza.
-¿O sea que hay algo?- me paré, moviendo mis manos, nerviosa- ¿Por qué no me podes decir? Sos mi mamá, ayúdame a entender.
Vi que marcaba un número.
-¿Qué haces?
-Shh, espérame.
"Sí, sí", "Está muy nerviosa", "Sí, quiere saber", "No sé", "¿Crees que yo se lo tengo que decir?", "Tal vez te corresponda a vos", "ok", "¿Cómo está?", "Me quedo tranqui entonces","Ahora trato de calmarla y la llevo" ,"Chau". Sólo se limitó a decir.
-¿Era Sebastián?- pregunté.
-Sí- me dijo.
-Me podes dejar de mirar así- le dije.
-Te conozco. ¿Qué sentís por Sebastián?-, me dijo con una sonrisa pícara.
-Mamá- le dije ¿avergonzada?
-¿Te acordas que hace unos dos años me hablaste de que sentías una cierta atracción por él?-, me dijo para luego tocarme mi mejilla con su dedo índice.
-Mamá, es verdad. Pero él nunca me insinuó nada, es amigo de mi marido.
-Es lo que vos crees-, dijo en un susurro.
-¿Qué?- pregunté sorprendida.
-Nada, nada-, intentando zafar.
-Te escuché, Liliana. ¿Vos qué sabes?-, le pregunté.
-Mucho más de lo que crees. Pero como ya te dije, no me corresponde a mí decirte nada. Sebastián ya te va a explicar todo.
-No, ahora quiero saber.
-Lo único que te voy a aclarar es que él te ama, muchísimo, como siempre. Y que todo lo que hizo, fue con su mejor intención, nunca quiso lastimarte.
-¿Eh? ¿De qué hablas? Mamá no te entiendo. ¿Cómo que me ama? ¿Y a qué te referís cuando decís ‘todo lo que hizo’?- dije haciendo énfasis en la última frase.
-Vamos al hospital, que Sebas y Manu te explican-, dijo abrazándome.
-Manu, me olvidé de él. Me va a odiar más-, dije lamentándome.
-No te odia hija. Te entiende, entiende la situación más que nadie, pero ya está cansado.
-Es que no sé de que situación hablas-, le dije algo enojada.
-Es complicado, vamos al hospital, dale, que Sebas te va a contar todo.
-Odio que me tomen por boluda.
-No te desubiques, que sigo siendo tu madre- me respondió seria.
-Vamos, quiero que me aclaren ya esta situación- concluí.
_
*Narra Manuel*.
Me desperté y miré a mi alrededor, al parecer estaba en el hospital.
Lo último que recuerdo es estar en la sala de casa, discutiendo con Carina.
(Se abre la puerta)
-Hijo, estás bien, mi vida-, dice papá ingresando.
-Sí, ¿y Carina?- pregunté.
-Está en tu casa, ella está shockeada… (lo interrumpí)
-Shockeada las pelotas, me odia, nos odia a los dos-, dije enojado y triste.
-No, Manu, está confundida-, me explicó.
-La odio- Hice una pausa y seguí- ¿Por qué la vida me dio esta mamá?- pregunté dolido.
-Porque la vida lo quiso así, no te lamentes. Sabes cuanto te ama, a pesar de todo.
-¿Ella amarme? No seas iluso. Ella vive para Pablo. Yo no le importo nada y la odio por eso-, concluí.
(Se abre la puerta)
-Claro que te amo y que me importas, hijo-, dijo Carina con lágrimas en sus ojos.
-Quiero que se vaya, sácala-, le supliqué a papá.
-Manu, por favor, entendela ella no sabe nada- intervino mi abuela.
-Tu mamá es sólo una víctima, vos lo sabes-, me explicó papá.
-Lo supe toda mi vida. Siempre la entendí y estuve para ella. Pero ¿Ella cuando estuvo?- la miré- Siempre necesité una mamá y te aseguro que jamás la tuve.
-Perdóname.
-Yo no te culpo, no sé. O sea vos no tuviste la culpa, nadie la tuvo, pero a pesar de todo, mi papá siempre estuvo para mí, me protegió a la distancia pero lo hizo. Y a vos, desde los cuatro años, no te siento mi mamá. Carina, la amorosa, la dulce, se fue para no volver- le expliqué.
-¿De qué hablas?- me dijo confundida- Yo sé que nosotros no nos llevamos bien, pero yo te amo, hijo.
-Nadie pone en duda eso, Cari-, dijo papá, abrazandola- Para todos es dificil y creo que yo soy el culpable. ¿Podemos hablar afuera?
-Claro-, respondió con una grata sonrisa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario