Unas horas más tarde, estábamos ambos, en el avión, yo, pensando, obviamente en Sebastián. Y Manu, descansando.
No pude dormir en todo el viaje, qué iba a decirle cuando lo vea? Tenía que planear todo.
A la hora, escuché al piloto, decir que aterrizaríamos en menos de 20 minutos, respiré profundo, y desperté a Manuel.
Bajamos. Buscamos nuestras maletas y nos fuimos.
No le avisamos a nadie de nuestra llegada.
Debo confesar, que respirar de nuevo el aire de mi Buenos Aires querido, fue lindo, muy lindo. Extrañaba cada lugar.
El problema, era, donde pararíamos.
M: -Bueno y ahora? A dónde vamos?
C: -No sé, a un hotel?
M: -Uff, y si vamos a la casa de la abue?
C: -No, nosotros no vinimos a eso. No tenemos porque molestarla.
M: -Bueno, entonces vayamos a lo de Sebas.
C: -No es gracioso Manuel.
M: -Y si a eso vinimos.
C: -Te hablo enserio, hijo.
M: -Yo también.
C: -A qué hotel vamos? Vos venís más seguido.
M: -Mamá, hace ocho meses, no vengo.
C: -Y yo hace cuatro años.
M: -Bueno, pidamos un taxi y que nos lleve al hotel más cercano. Ok?
C: -Ok.
Dicho y hecho. Nos subimos a un taxi y éste nos llevó a un hotel, bastante agradable.
Estuvimos ahí un buen rato, hasta que llamé a Georgina y le dije que me consiguiera la dirección de Sebastián.
Al cabo de unas horas, ella la obtuvo y me la mandó por mensaje, obviamente con miles de preguntas, las cuales, no respondí, por el momento.
M: -La tenes?
C: -Sí.
M: -Vamos?
C: -Dale.
Y así fue, pedimos, nuevamente un taxi y nos dirigimos a su casa.
Todo lo que había planeado decirle, se me había borrado, no me acordaba de nada, estaba nerviosa, muy nerviosa.
Manuel, tocó timbre y ambos, aguardamos ser atendidos.
Se abrió la puerta, y salió una niña con una colita alta en su cabeza, de piel blanca, cabello castaño claro y una sonrisa. Sí, claramente era Francesca, un poco más grande, pero era ella.
F: -Hola, si? Qué necesitan? (mirándonos)
M: -Fran? Sos vos, tantos años, bonita.
C: -Soy Carina, te acordas de mí?
Su sonrisa, se borró, y se puso seria, -Sí, sé quienes son. Qué necesitan?
M: -Manu Arce, soy.
F: -Dije que ya sé. Sigo sin entender, qué se les ofrece?
M: -Queremos ver a Sebas, está?
F: -Ahora no puede atenderlos, está descansando.
C: (Yéndome) Bueno, pasamos otro día.
F: -Ok.
M: -Es importante que lo veamos.
F: -A ver, mi papá, está mal, enfermo. Se tiene que cuidar, si les digo que está descansando, es porque no lo pienso despertar (dijo de mala manera).
Verla así, tan grande, tan linda, tan señorita, me daba un no sé qué, pensar que cuando me fuí era una nena. Pero su actitud, me estaba matando, estaba siendo tan fría. Fuí capaz de irme, y desilusionarla? Me debe odiar.
C: -Ok, Fran, nos vamos.
F: -Francesca, para ustedes.
M: -Chau.
C: -Gracias por todo.
Cuando nos estábamos yendo, siento el grito de un nene, pronunciando mi nombre. Giré en dirección contraria, y me encontré, con un nene, de piel morena, ojos color miel, con una sonrisa, si no me equivoco, es claramente Benicio, qué grande.
B: -Cariiiiiiiiiiiiiiiiiii (dijo con euforia)
M: -Beni? (se preguntó)
C: -Hola, lindo. Te acordas de mí?
B: (Salió corriendo hacia mí) Sí, mi papá me habla de vos y me muestra fotos por la compu.
Acaso Sebas no se olvidó de mí? A caso me sigue amando? Por qué le habla a su hijo de mí?
C: -Qué grande estás.
B: -Y vos, muy linda.
M: -Hola, campeón.
B: -Vos sos Manu?
M: -Sí, de mí también te habló tu papá?
B: -Sí. Te quiero.
A todo ésto, Fran, seguía en la puerta. Vi que se dirigía hacia nosotros.
F: -Benicio, tenes tarea, andá a hacerla.
B: -Uh, bueno. Chau chicos.
C y M: -Chau, lindo.
M: -Nos odias?
C: -Manuel, basta.
F: -No. Yo no odio a nadie, pero tampoco los quiero.
C: -Ok, estás en tu derecho (dije, con lágrimas en los ojos).
M: -Te puedo dar un abrazo antes de irme?
F: -Y se van?
M: -Y nos vamos.
F: -Bueno.
Manuel, se acercó, tímidamente y la abrazó, pude notar lágrimas en ambos.
F: -Se fueron y nos abandonaron.
M: -Perdón.
F: -Vos, eras mi hermano mayor, prometiste cuidarme siempre y te fuiste.
M: -Perdóname, linda.
F: -Nos dejaron solos. Papá lloró por Cari un montón.
Escucharla hablar, me partió el corazón.
C: -Perdón.
F: -Me bajas? (le preguntó a Manu, quien la tenía en sus brazos)
C: -Perdóname.
F: -Vos eras mi mamá. (Me dijo dolida)
C: -No, linda. Yo era tu amiga, tu mamá es Ivana.
F: -Ella también se fue.
C: -Qué?
F: -Hace mucho, después que vos. Se fue con Alejandro, el que era tu novio. Nos llama a veces.
C: (No lo podía creer) Perdóname.
F: -No, no te perdono. A ninguno, no los quiero. Váyanse.
C: -Perdón, de verdad. (suplicándole)
F: -No, vos, me fallaste. Andateeeeeeee (gritó enojada)
En eso, escucho la voz, de él, a quien vine a buscar.
S: -Fran, dónde estás? Qué pasa hija?
F: -No quiero que los vea. Váyanse.
Por alguna razón, ella no quería que nos vea, a caso Sebas, había llorado mucho por mí? Cuánto lo hice sufrir?
S: (Saliendo) Hija… (Viéndome a los ojos) Cari, qué haces acá?
Lo vi, era él, estaba frente al amor de mi vida. Pero estaba apagado, decaído, sin la sonrisa, que acostumbraba tener.
C: -Vine a verte. (Secando mis lágrimas)
S: -Sí (tosiendo) ya veo.
M: -Sebas, te extrañé (abalanzándose a él y abrazándolo)
S: -Qué grande estás, ché!
C: -Tal vez, este no sea un buen momento para hablar.
S: -No, ya están acá, pasen.
F: -Si ellos pasan, yo me quiero ir.
S: -Fran, por favor.
F: -No, Fran nada, voy a llamar a la tía Sol para que me venga a buscar y me lleve a la casa de Lola.
Claramente ella no me perdonaba y tenía sus razones.
C: -No quiero que se peleen por mí, me voy (Llendome)
S: (Agarrando mi brazo) No, yo también necesito ésto. Sos mi asignatura pendiente.
"Todo lo que de vos quisieras es tan poco en el fondo porque en el fondo es todo". Julio Cortázar
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