lunes, 18 de agosto de 2014

La imperfección es perfecta. Capítulo Uno.

BASADO EN UNA HISTORIA REAL.

Me llamo Carina, tengo 14 años. Vivo con mis papás, en Ushuaia. Soy hija única.
Desde hace ya, algunos años, me hacen bullying en el colegio. Creo que eso, fue el principal motivo por el cual empezó todo.
Por mi cabeza, solo pasaban preguntas, ¿Cómo hago para que me quieran? ¿Qué tengo que hacer para ser aceptada? ¿Por qué no me puedo adaptar como todos?.
No sé muy bien cómo, pero caí. Anorexia, dijeron, tiempo después, que se llamaba. Hacía dietas constantes, ejercicio, comía poco o nada, solo lo que yo cocinaba, leía los paquetes de snacks y controlaba las calorías. Pero ¿saben qué? Nada cambió. Las burlas siguieron, y peor aún, me auto-destruí.
Lo único, que me mantenía de pie, era saber que a pesar de todo, mis papás me cumplirían el sueño de toda mi vida, viajar a Disney, como regalo por mis 15 años.
Llegué al tope. 33 kg. Muchísimo para mi estatura y aún más, para mi edad.
En mi ciudad, hay buenos médicos, pero no los suficientes. Por eso, fui trasladada a Buenos Aires, junto con mamá, quien se mantuvo al pie del cañón desde el comienzo.
Mi cuerpo cada día empeoraba más. Yo no sabía lo que era estar feliz, ser feliz, mi adolescencia fue realmente interrumpida por una princesa, que me prometió todo, pero que no cumplió con nada, Ana.
Diariamente entraba a blogs, donde había cientos de chicas como yo, de estúpidas, hoy lo entiendo. Nos dábamos consejos, nos contábamos como íbamos con las dietas, cuanto habíamos adelgazado, subíamos fotos de nuestros huesos, nos creíamos lindas, pero no era suficiente, nosotras, buscábamos perfección. Sin saber, en realidad, sin querer aceptar, que ésta no existe. Cada uno de nosotros, somos increíblemente únicos e imperfectos. Hoy entiendo, que la imperfección de los seres humanos, es la perfección que muchos de nosotros no pueden ver.
A un mes de cumplir 15 años, estaba internada, en grave estado.
-Lo siento mucho, Carina. Pero el cuerpo médico ha decidido no dejarte viajar a Miami. No estás en condiciones.
-Por favor, es mi sueño- les rogué.
-Ok, debes subir al menos ocho kgs en dos semanas- dijeron severamente.
-Dos semanas? Eso es imposible- acoté.
-Sin embargo, has bajado más de diez kgs en ese lapso, ¿lo recuerdas?- asentí molesta- más adelante, podrás viajar, pero ahora no es el momento.
-Los odio- grité en sus caras.
-Hija, por favor- intervino mamá.
-Hija, nada, no me entendes, es mi sueño mamá- dije llorando.
-Lo sé, chiquita- dijo abrazándome.
Y ahí, se rompía el único sueño que me mantenía de pie.
Chau Disney.

Chau Sueño.

Chau vida.

1 comentario: